Hoy en día existe la posibilidad casi única en el mundo del arte, que surge del tipo de trabajo ingenioso que realizó este artista, Diego Rivera. Es muy raro encontrar una parte importante del trabajo de artistas famosos que no esté en museos o en colecciones privadas de los poderosos.
Debido a dos circunstancias que surgen de la vida y obra de este particular artista, una parte significativa de su arte puede permanecer todavía desconocido.
Primero y antes que nada, Diego durante toda su vida tuvo necesidad de dinero. Al principio, en la década del 20, lo necesitaba para pan y manteca como complemento del ingreso de dos dólares que recibía por día por su pintura mural. Más tarde, aún después que devino en una persona de medios, necesitó más dinero para pagar su insaciable deseo de colección de arte precolombino.
Los murales de sus comienzos pudieron no haberle brindado fortuna, pero sí fama. Diego Rivera era una sensación artística internacional cuando cumplió cuarenta años. Todos querían conocerlo y la mayoría quería adquirir una pieza de su afamado arte. Por lo tanto, durante los próximos treinta años, pintó una considerable cantidad de cuadros de caballete. Muchos de sus visitantes eran americanos, quienes volvían a los Estados Unidos llevando un Rivera.
En segundo lugar y de manera muy significativa, Diego fue un prolífico artesano compulsivo durante toda su carrera. Hacía borradores constantemente, no sólo haciendo bocetos para sus grandes murales, sino también con personajes y escenas de la vida diaria. Sus dibujos de lápiz, pluma y tinta, o acuarelas están llenos de imágenes de sus amados indios y paisajes mexicanos. Los mismos dibujos, van desde unas pocas líneas simples, esbozadas rápidamente sobre un trozo de papel, hasta obras intensamente elaboradas. La cantidad de estos dibujos del artista es asombrosa y desconocida.
Como resultado de esta inmensa producción de arte comercial y múltiples dibujos, es muy probable que muchas piezas no autenticadas estén ahora en las manos de no coleccionistas dentro de la población general.
Nuestro sitio ha sido diseñado específicamente para enfocar la autenticación de estas piezas no reconocidas. Para este propósito, y más allá de la historia del arte mural y de la profusa biografía del autor, encontrarán una sinopsis reveladora y valiosa sobre las pinturas de caballete, acuarelas, y dibujos a lápiz y tinta producidos por Diego Rivera. |